sábado, 9 de diciembre de 2017

Otra tarde



Esperé aquella tarde como había esperado otras
Pasando a través de un tiempo adoleciente de sosiego
necesitado de lo inaudito de una sombra en la absoluta oscuridad
Esperé aquella tarde y la atravesé
Casi con furia
Separando las aguas con la violencia de la luz repentina
Sangrante zarpazo en el costado que tiñó las nubes sorprendidas
Doliente ser atrapado entre las gotas heladas y el hambre bruta encendida en los dientes
Boca de noche que amenaza con perpetuarse más que nunca
Esperé aquella tarde como el salmón el desove
Sabiéndola definitiva, fría y húmeda
Saboreándola dulce en la memoria de la sal
Escupiéndola amarga entre las piedras que parían relámpagos
Esperé aquella tarde como a otras tantas
Que no llegaron
Entre sus últimos coletazos
Hay un lugar en el que las espinas de piedra trazan relatos
Revelados en charcos de sol



viernes, 24 de noviembre de 2017

Víspera

Sigo disfrutando del insomnio cuando duermes
en lo profundo de mi costado
Robándome el discernimiento de la luz
a la sombra de un semáforo intermitentemente locuaz
Abocándome a soñar despierta con calles desiertas
que sólo yo puedo cruzar
Sola
Haciéndome trepar ciega hasta el borde del espejo roto
que sangra en mis manos
Dejando que se derrita cada glaciar
que pueda olvidar las ablaciones de la memoria y se tiñan los valles de palabras vivas
Sigo esperando cada insomnio bajo tu aliento
cobijada en este reino imposible que es un invierno casi azul
una estación perdida entre geografías y almanaques
un lecho de monte bajo
las sábanas raídas
iteraciones entre las sombras proyectadas al calor de la onda expansiva del último telediario.

jueves, 12 de octubre de 2017

Espejo






Recogí el rastro de la tristeza
En el borde del camino
Me habló en azul marengo
Como hablan los tilos a media noche y la adiviné
Hambrienta de razones
Lamenté
La brevedad de su relato
Y el furioso silencio desparramándose por las laderas
Denso y lento
Continente desierto a la deriva de mis ojos
Balsa vacía en un océano plano que devuelve
La intuición de la hondura en la que nos ahogamos
Cada vez
Con cada palabra
Tejo una red con la que atraparlas
Cuando el miedo del cardumen remueva lechos arenosos
Y nos engañe
Y las vomite en su orilla
Y nos engañe
Con cada arcada
Cada vez que demos un paso
Y nos engañe
con sus pequeños destellos de coquinas entre sílices
Bajo los que mirarnos y descubrirnos aleados con arsénico
Llegará en el olor de la madera seca
Crujirá la piel del bosque en las puntas de mis dedos
Y las agujas aguardarán
Las esporas del amanecer
Saciará su hambre
Y se multiplicarán sus panes y sus peces
Alimentará a la muchedumbre
Ávida de prestidigitaciones
Ignorante de balsas, de redes
Y de vejigas natatorias.



viernes, 23 de junio de 2017




Antes de volver a morir
Me busco en ti
Y me amo

Olvido a mis embalsamadores
Como una hoja blanca olvidó el verano

Amo como parece que no hay que amar
Como no se debe
como aterra amar

Porque me gusta cuando ves a dios
...y me lo gritas con los ojos




martes, 27 de septiembre de 2016

Esas mañanas




Están esas mañanas
Como de domingo inabarcable
Están esas y otras
Las que resultan de abarcar todo
Y macerarlo
O de creer que ha sido
Un instante visto en otro lugar
Mañanas de martes
Para endomingar en sepia


.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Obscenidades #1



No me horroriza la muerte
Sólo la vida que la alimenta
Esa vida
La que se erige en juez y parte de su propia agonía
y sentencia
Implacable
A condena perpetua y dolores forzados
La que respira el polvo del suelo
Agotado de rostros pisados y
Cuerpos enroscados en torno a brazos
Inmóviles
Impasible verdugo de lo ajeno
Me horrorizan las vidas que sobrevuelan
Obscenas
Y extravían
Todas esas miradas que se perdían hablando a las nubes
Disipadas en el miedo de los truenos
Todas esas palabras que iluminaban los bosques
Ahogadas en ciénagas ignorantes de sí
Enterradas en las aguas
Heladas
que conservan intacta la indiferencia






lunes, 12 de septiembre de 2016

Murallas





Un instante de certeza absoluta
es suficiente
Percibir la intensidad de la primera última vez
no puede ser si no así
Sin derecho a rectificación
Sin deber de enmienda
.
.
.



Buscaban algo más que la luz los árboles que amurallaban mis montes
Las aguas por caer
cuando no bastaban las riadas
La luz negada por el manto negro que los abrigada
cuando no bastaba el ocaso
La invisibilidad arada con reja de plumas pardas
cuando no bastaba la noche

Buscaban algo más y encontraron
El fuego en el que retorcerse como gusanos
Simas infinitas a las que asomarse
El vértigo del inicio de los sueños

Buscaban algo más
Y fueron muralla asediada
Fueron bastión herido a manos del equinoccio
Fueron torreón en ruinas bajo las aguas

Buscaban algo más
Y lloraron ámbar
Supuraron sus heridas fósiles
todo el silencio del tiempo azul al que cayeron



.
.
.

El dolor de la certeza es alivio
la herida, puerta abierta.
Y sus goznes quejumbrosos
arrancan al sueño fatuo
la lucidez de la evidencia.